Etiquetas: afp, jubilacion, pensiones » Publicado: 10/01/2012
Las AFP y las compañías de seguros en conjunto, se ha apropiado de uno de cada tres pesos cotizados en forma obligatoria en el sistema.
El sistema de AFP ha fallado desde el punto de vista de su objetivo: construir un sistema de pensiones y resolver el tema de las jubilaciones de las personas. Por ello es urgente llevar a cabo una reforma sustancial del sistema.
En primer lugar, se decía que el régimen de pensiones privadas iba a disminuir las necesidades del Estado de recurrir a fondos tributarios, eso no sucedió: hoy, Chile destina a jubilaciones un 6% del PIB, que representa un tercio del gasto público total. Ello se debe a que el sistema de AFP tiene 7 millones de afiliados pero hay 3,5 millones que no tienen absolutamente ninguna posibilidad de que las AFP se hagan cargo de ellos porque no tienen los 20 años de aportes que exige la ley.
En segundo lugar, hablamos de un sistema con muy baja cobertura. Existen solamente un 10% de cotizantes en las AFP que lo hacen todos los meses en el año. En promedio, la densidad del sistema es 5 meses al año. Entonces, el 50% de los trabajadores (5,5 millones personas) no tienen ninguna posibilidad de jubilarse por las AFP porque no les alcanza siquiera para el mínimo. ¿Qué ocurre con esas personas? Ya hay 1,5 millón de afiliados a las AFP que fueron socorridos por el Estado. El tema es qué va a pasar cuando sean 3,5 millones. En ese momento vendrá el desastre.
En tercer lugar, las AFP en Chile se hacen cargo del 5% de los adultos mayores de 65 años. La razón radica en que hay muchos cotizantes que todavía no se jubilan. Pero aquellos que lo han hecho tienen una pensión muy baja, y en consecuencia el Estado es quien debe hacerse cargo de completar la diferencia. El Estado se hace cargo del 80% de los mayores de 65 años y del 90% de los mayores de 70 años.
De este modo el Estado hoy atiende a 1,5 millones de personas y el sistema privado, a 550 mil. Por lo tanto, el sistema de reparto en Chile no ha terminado y mientras tanto, las AFP registran de manera estable una utilidad del 30% sobre aportes y de un 50% sobre patrimonio neto.
De este modo el Estado hoy atiende a 1,5 millones de personas y el sistema privado, a 550 mil. Por lo tanto, el sistema de reparto en Chile no ha terminado y mientras tanto, las AFP registran de manera estable una utilidad del 30% sobre aportes y de un 50% sobre patrimonio neto.
En cuarto lugar, entre 1982 y el año 2008 los afiliados han aportado 37,4 billones de pesos por concepto de cotizaciones obligatorias y 4,7 billones de pesos por concepto de cotizaciones voluntarias y otros aportes netos. En el mismo período, los pensionados en el sistema privado han percibido pensiones y otros beneficios por 6,3 billones de pesos de las AFP y adicionalmente, 8,2 billones de pesos en pensiones vitalicias y otras pagadas por las compañías de seguros. Sin embargo, al mismo tiempo el fisco ha aportado al sistema un total de 8,6 billones de pesos por concepto de bonos de reconocimiento y subsidios de pensiones mínimas que equivalen a un 60% de los beneficios pagados por el sistema privado. Lo impactante de todo esto, es comprobar que las AFP y compañías de seguros en conjunto se han apropiado de un saldo neto –es decir comisiones y primas menos beneficios pagados-, de 12,5 billones de pesos a favor de ellas mismas, del cual las primeras se apropiaron de 5,3 billones y las segundas de 7,2 billones. De este modo, las AFP y las compañías de seguros en conjunto, se ha apropiado de uno de cada tres pesos cotizados en forma obligatoria en el sistema.
Otro aspecto a considerar es además el impacto que tuvo en los fondos la crisis económica de 2007. Sin lugar a dudas que el impacto de la crisis fue letal. Baste pensar que en el curso del 2008, las AFP perdieron un 60% de todas las ganancias netas acumuladas por el fondo en los 26 años previos.
Finalmente, es necesario recordar que un 80% de los fondos de pensiones se encuentra en manos de unos pocos conglomerados privados, mientras el resto se ha invertido en bonos y empresas del Estado. Estos grupos han sido los verdaderos beneficiarios de la privatización del sistema chilenos de pensiones. Mientras tanto, el Estado deberá hacerse cargo de dos tercios de los afiliados, los de menores ingresos, quiénes no recibirán ningún beneficio significativo del sistema. Aquellos que los reciben, descubren que su monto es alrededor de la mitad de los que otorga el antiguo sistema público de reparto y mucho peor en el caso de las mujeres, que en virtud de su mayor esperanza de vida son discriminadas por el sistema, puesto que obtienen una pensión significativamente menor que los hombres de la misma edad y que han acumulado el mismo fondo al jubilar.
Todo esto debe cambiar. Debemos por el bien de Chile y el fortalecimiento de la paz social reformar con la mayor urgencia el sistema de previsión nacional.
Etiquetas: afp, jubilacion, pensiones » Publicado: a las 12:45 pm
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